En el mundo del marketing, hay una línea muy fina entre subirse a la ola y ahogarse en la falta de originalidad. Recientemente, hemos visto un fenómeno curioso (y algo preocupante): una invasión de osos polares en las redes sociales de marcas que, honestamente, no tienen nada que ver con el Ártico, ni con las bebidas carbonatadas, ni con el legado visual de la publicidad clásica.
Todo empezó con el impacto del reciente comercial de Pepsi que “invitó” al icónico oso de Coca-Cola a su mesa. Una jugada maestra de ambush marketing que tiene sentido porque ambas marcas llevan décadas peleando el mismo trono. Pero, ¿qué pasó después? El caos creativo.
1. El síntoma del "Yo también"
Parece que muchas agencias olvidaron que la creatividad no es copiar lo que es tendencia, sino interpretar la tendencia desde el ADN de la marca. Ver marcas de neumáticos, farmacias o servicios de contabilidad usando la estética del oso polar no es “estar en la conversación”, es colarse en una fiesta a la que no te invitaron y donde, además, no tienes nada que decir.
2. El Oso tiene dueño (y contexto)
El oso polar no es solo un animal bonito; en publicidad, es un activo de marca. Cuando Coca-Cola lo usa, apela a la nostalgia y la frescura. Cuando Pepsi lo usa, apela a la rivalidad histórica.
Cuando una marca X lo usa simplemente porque “está pegando”, está cometiendo dos errores fatales:
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Regala recordación: El consumidor no piensa en la marca X, piensa en Coca-Cola o Pepsi.
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Diluye su propia esencia: Si tu marca no tiene una narrativa de frescura, invierno o rivalidad, el oso es un cuerpo extraño en tu feed.
3. Estar en la tendencia vs. Ser un parásito creativo
La agilidad en redes sociales (Real Time Marketing) es valiosa, pero tiene una regla de oro: Aporta algo. * Entrar bien: Si eres una marca de aire acondicionado y haces un guiño al frío extremo usando un lenguaje propio.
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Entrar mal: Emular el comercial frame por frame solo para que el algoritmo te vea.
“La creatividad es la inteligencia divirtiéndose, pero el copy-paste es la pereza disfrazada de estrategia.”
Y, ¿entonces?
Las marcas deben entender que no todas las conversaciones son para ellas. Forzar una narrativa ajena solo demuestra una cosa: que la agencia o el equipo detrás no tiene la confianza suficiente para generar conceptos propios.
Si para ser relevante hoy necesitas “pedirle prestado” el oso a los gigantes, quizás el problema no es la tendencia, sino que tu marca no tiene una voz lo suficientemente fuerte para hablar por sí misma.
Menos osos polares por compromiso y más ideas originales por convicción.
¿Te gustaría que adapte este texto para una publicación específica de LinkedIn o quizás añadir una sección de consejos sobre cómo hacer Newsjacking de forma correcta?
